29/10/2016 ABEDULAR DE CANENCIA
Crónica de la Ruta (Julio Carlavilla):
Pensaréis que estoy siendo sarcástico, pero con una puntualidad que hace años no recordaba, estábamos empezando a rezar Laudes a las 09:30 horas, con una ya muy buena entrada… Se ve que había ganas y a casi nadie se le pegaron las sábanas. El día a esas horas ya era radiante y prometía una jornada espectacular.
Tras rezar Laudes y organizarnos en los coches, emprendimos la marcha hacía el puerto de Canencia, a dónde llegamos sin ninguna novedad. Y como a quien madruga, Dios le ayuda, llegamos y pudimos aparcar sin ningún problema. Una vez agrupados todos, éramos un grupo de cerca de 30 personas, con un alto número de niños (qué bien!!) e incluso algunas caras nuevas, que esperamos no sea la última vez que se unan al grupo.
Esta zona de la Sierra es una de las más bonitas, y la ruta es de las que se disfruta a tope, ya que los parajes son idílicos y las sendas amplias y cómodas de andar. Sin un gran esfuerzo físico, pudimos ir charlando tranquilamente, a la vez que disfrutábamos de un entorno maravilloso. Pinos que rozan el cielo, unas vistas del valle espectaculares y un tiempo que difícilmente se podía creer, estando ya casi en Noviembre. Una paradita aquí y allá para tomar un pequeño tentempié, y cuando ya estábamos pensando en dónde ponernos a comer, nos sorprendimos porque estábamos rodeados de unos señores con armas y parapetados detrás de unos puestos… Vaya susto si hubiera pasado en esos momentos alguna paloma despistada… Porque, efectivamente, nos habíamos dado de bruces con una cacería en un paso de palomas… Y como seguro que a ellos tampoco les haría mucha gracia tener por los alrededores a un grupo de caminantes haciendo ruido, pues tranquilamente desandamos el camino y nos alejamos hasta un cercano claro entre los pinos. Y como andar y las emociones siempre dan hambre, pues allá que nos tiramos al suelo a dar buena cuenta de lo que cada uno había llevado. El tiempo era tan espectacular, que la mayoría del grupo optó por ponerse a la sombra. Increíble estando a muy finales de octubre. Como siempre, se compartió comida, dulces y ese café tan estupendo preparado por los Paters.
Tras la comida, D. Juan Francisco nos dio una breve, pero muy interesante charla, sobre el tema de la muerte y como los cristianos tenemos que vivir ese obligado paso. Tema muy oportuno al estar a pocos días de las festividades de Todos los Santos y Los Santos Difuntos. Y se estaba tan bien, que ya decidimos rezar el Santo Rosario allí mismo. Después hicimos el petate y desandamos el camino en agradable charla y paseo, de nuevo. Nos cruzamos tanto de ida como de vuelta con muchos señores y señoras que habían decidido sacar sus cestas a pasear. Perros, diréis. No, cestas, de verdad. Y es que mucha gente se había hecho la ilusión de que tras las recientes lluvias y el sol de los últimos días, iba a ser el día perfecto para darse un atracón de setas… pues como no fueran luego a comprarlas a Mercadona (perdón por la publicidad), me temo que setas, lo que se dice setas… ni una vimos (para gran disgusto de D. Juan Francisco, que también se había hecho la ilusión… J). De ahí que sólo viéramos señores y señoras paseando cestas totalmente vacias…
Los GPS no se pusieron muy de acuerdo, pero cuando llegamos al pie de la ruta, al área recreativa de Canencia, habíamos hecho sobre los 14 kilómetros. Y nada mejor para rematar el día, que la Santa Misa que pudimos celebrar aprovechando uno de las mesas de piedra del merendero del área recreativa. No lejos de nosotros estaban algunos grupos de “domingueros” que seguro se sorprendieron con un grupo que, de buenas a primeras, se ponía allí a celebrar Misa. La Santa Misa la celebró D. Carlos. Estas Misas de campaña son una forma muy respetuosa de dar testimonio de nuestra fe ante los demás. Y parafraseando a D. Carlos, tuvimos la suerte de celebrar nuestra fe en una catedral que ni el mejor de los arquitectos del mundo hubiera podido hacer. Una catedral con la bóveda más bonita y especial, el cielo azul creado por nuestro Padre.
Broche de oro a una jornada estupenda. Besos y abrazos, y de camino
de nuevo para Madrid. Y ya todos con ganas de que llegue el próximo sábado… Os
recuerdo, 26 de noviembre… ¿Y os lo vais a perder?
Ruta
Abedular de Canencia
Itinerario:
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Tipo de Itinerario: Circular
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Zona:
Puerto de Canencia. Sierra de Guadarrama. Madrid
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Cómo
llegar: Desde Madrid, por la M-607 y enlazando con la M-609 hasta Soto del
Real; seguir por la M-611 hasta Miraflores de la Sierra y después por la M-629
hasta el puerto de Canencia. Desde Nuestra Señora de Valverde está a 54,3
kilómetros y alrededor de 1 hora de viaje sin tráfico.
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Descripción
de la ruta: El Puerto de Canencia es un paso de montaña emplazado en la parte
septentrional de la Comunidad de Madrid (España). Geológicamente, forma parte
de la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama, una de las principales
formaciones montañosas del Sistema Central. El alto del puerto forma parte del
término municipal de Bustarviejo aunque no su área recreativa. La subida al
puerto transcurre por dicho municipio y la bajada por Canencia. La ruta transcurre entre pinos, acebos y
tejos. El abedular se trata de un pequeño bosquete localizado en la ladera
norte del puerto de Canencia reconocible por la coloración blanquecina de sus
troncos y la caducidad de su follaje. Se pasa por la Chorrera de Mojonavalle o
el Arroyo del Sestil.
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Paisaje:
Este recorrido por los pinares albares de la Sierra de Guadarrama esconde
tesoros botánicos no habituales dentro de la región mediterránea: Tejos,
abedules, acebos…Ecosistemas forestales relícticos, propios de clima
templa-do-húmedo, más suave que el actual y han quedado relegados a laderas de
umbría y al nacimiento de los arroyos y se agradece su frescor en esta época
del año dónde los últimos calores del otoño. A lo largo del recorrido se disfruta de espectaculares
vistas del valle del Lozoya, los altos del Hontanar y la chorrera de
Mojonavalle. En este refugio tienen su hábitat: Picapinos, páridos, agateadores
y trepador azul. Con posibilidad de observar rapaces como el buitre negro, el
leonado y el águila calzada.
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Distancia
a recorrer: 12,28 km
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Desnivel: 458 m
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Tiempo total: 4:00 horas con descanso
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Altura máxima: 1.600 m
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Altura mínima: 1.233 m
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Dificultad
física: Fácil y cómoda por terreno firme y bien señalizada.
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Dificultad técnica: baja
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Nivel: 1
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